Pausa humana por Covid-19: respiro pasajero para el planeta

Si te pasó como a mí, que te entusiasmaste al ver los videos de animales silvestres paseando por las ciudades y las noticias sobre cómo mejoró la calidad del aire por el aislamiento de las personas por el Covid-19, te cuento que esa felicidad pasó tan rápido como pasará ese pequeño respiro para el planeta. 

De acuerdo con la directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Inger Andersen, en un artículo que publicó sobre el tema, afirma: 

“Los impactos positivos visibles, ya sea la mejora de la calidad del aire o la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, son sólo temporales, porque se derivan de una aguda desaceleración económica y un trágico sufrimiento humano. La pandemia también provocará un aumento en la generación de desechos médicos y peligrosos”.

Agrega que este no es un modelo de respuesta ambiental y señala que el uso de combustibles fósiles tendría que disminuir aproximadamente 10% en todo el mundo durante un año, para que la reducción se refleje en los niveles de dióxido de carbono. 

Leones en el Parque Nacional Kruger, Sudáfrica, aprovechando la tranquilidad de las calles.
Foto: Leones en el Parque Nacional Kruger, Sudáfrica, aprovechando la tranquilidad de las calles. Foto Facebook del Parque Nacional Kruger.

La vida vuelve a la normalidad, poco a poco

Una publicación de Scientific American también reconoce que conforme la vida vuelve a la normalidad en las distintas ciudades, las emisiones vuelven a sus niveles promedio.

Por ejemplo, se menciona que las emisiones de CO 2 en China cayeron un 25% en un período de cuatro semanas a partir del 3 de febrero, durante el aislamiento social, pero empezaron a recuperarse cuando la vida volvió a la normalidad en ese país.

Igualmente, se dice que en los Estados Unidos las emisiones disminuyeron entre un 15% y un 20% del 15 de marzo al 14 de abril en comparación con el mismo período del año pasado. Pero esas reducciones no se reflejan en las proyecciones anuales.

Según los expertos, el confinamiento no tendrá un impacto trascendente porque a nivel mundial, el envío de paquetes se mantiene constante y las fábricas no se han detenido al 100%.

Asimismo, la demanda de gasolina y combustible para aviones ha disminuido drásticamente, pero no ha desaparecido. Por otra parte, disminuyó la demanda de plásticos para la fabricación de automóviles, pero aumentó la demanda de los plásticos utilizados para el envasado de alimentos. 

Los científicos también remarcan que el carbón representa el 40% de las emisiones globales de CO2 , más que cualquier otro combustible. Y, a pesar de que el consumo ha disminuido durante el confinamiento, sigue siendo un engranaje central en la producción económica mundial, dice la publicación.

Por su parte, Inger Andersen espera que cuando pase la crisis y se diseñen paquetes de estímulo económico que incluyan infraestructuras, se contemple la posibilidad de crear planes sostenibles de inversiones en energía renovable, edificios inteligentes, transporte público limpio, entre otros.

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