Vivimos en una de las regiones más propensas a desastres

América Latina y el Caribe es la segunda región más propensa a desastres naturales en el mundo, asegura un informe de la Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios de este 2020.

Desde el 2000, 152 millones de latinoamericanos y caribeños han sido afectados por 1205 desastres entre inundaciones, huracanes y tormentas, terremotos, sequías, aludes, incendios, temperaturas extremas y erupciones volcánicas.

Huracanes, tormentas, frentes fríos…

En las últimas dos décadas, la región ha enfrentado un promedio de 17 huracanes anuales, es decir unos 323 entre el 2000 y el 2019, y 23 de ellos fueron de categoría 5. Además, según la ONU, las tormentas que afectan a Centroamérica y el Caribe son cada vez más poderosas y producen un aumento de las precipitaciones y mayor marejada debido al cambio climático.

El criterio de la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias de Costa Rica, CNE, no asiente que las tormentas sean hoy más fuertes, pero el impacto sí, debido al crecimiento del país, según la respuesta de la institución a mi consulta.

Algunos de los eventos que ha afrontado Costa Rica recientemente como el Huracán Otto, la Tormenta Tropical Nate, Frentes Fríos y otros fueron similares en su intensidad y recurrencia a eventos anteriores, igualmente son similares las áreas afectadas, indica la institución.

Por ejemplo, la Tormenta Nate, Alma y Tomas afectaron sectores de Ciudad Cortes, Corredores, Pérez Zeledón y Zona de Los Santos, similares a los afectados por el Huracán Joan, Cesar, Gilbert, Bret o Micht y con montos de lluvias equivalentes, repasan los expertos de la CNE.

“El Huracán Otto afectó una región del país que hace más de 100 años posiblemente fue afectado por un evento similar, la mayor diferencia es que en esa época el sector estaba muy despoblado”, indica la CNE.

Asimismo, recalca cómo el impacto de los eventos recientes es mayor,  en razón de que la población ha crecido (en los años 60 éramos menos de 2 millones, hoy superamos los 5 millones de habitantes),  ahora hay más infraestructura (carreteras, casas, tendido eléctrico, represas, industria,) los daños ambientales son mayores (hay menos cobertura boscosa, más erosión, más cobertura de techos, carreteras, cemento y otros),  es decir, somos más vulnerables y estamos más expuestos incluso a eventos menos intensos de los que nos afectaron en el pasado, advierte la CNE.

“Esto hace que la recuperación sea más compleja, más costosa y que se demore más tiempo que el que se requería en el pasado”, añade.

Igualmente, las instituciones del país trabajan en la creación de herramientas para la planificación. Por ejemplo, hay escenarios de Cambio Climático desarrollados por el Instituto Meteorológico Nacional.  Asimismo, varias instituciones trabajan en un Código de Resiliencia, en conjunto con la CNE, para obras públicas donde se tome en cuenta un posible aumento de intensidad y frecuencia de eventos hidrometeorológicos en el futuro.

Terremotos

La región en general es vulnerable a los terremotos, pero América Central y del Sur tienen una mayor exposición porque están situadas dentro del “Anillo de Fuego”, un camino ubicado a lo largo del Océano Pacífico caracterizado por volcanes activos y terremotos frecuentes.

Según el informe de la ONU, los países con mayor riesgo de terremotos son Chile, Ecuador y Guatemala, seguidos por Costa Rica, Nicaragua y El Salvador.

En las últimas dos décadas, en Costa Rica han ocurrido gran cantidad de sismos de diferentes magnitudes, pero los que han causado mayores daños, incluso pérdida de vidas humanas, fueron el terremoto de Damas (2004), el terremoto de Cinchona (2009) y el terremoto de Nicoya (2012).

Erupciones volcánicas

Los países ubicados a lo largo del “Anillo de Fuego” son vulnerables a la actividad volcánica. De acuerdo con el informe de la Oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios, el impacto de las erupciones volcánicas depende del contexto en el que ocurren. Estiman que una erupción en América Central y del Sur podría generar una destrucción significativa, desplazamiento temporal y pérdida de vidas; un evento similar en el Caribe, podría causar consecuencias devastadoras a largo plazo, retrasando años el desarrollo de un país.

El 3 de junio de 2018, el Volcán de Fuego de Guatemala entró en erupción, matando a más de 200 personas, hiriendo a 27 y dejando a unas 260 personas desaparecidas. La erupción del Volcán de Fuego fue uno de los eventos más devastadores de los últimos años.

En Costa Rica, tenemos cinco volcanes activos: Poás, Turrialba y Rincón de la Vieja que han tenido erupciones recientes. También están activos El Arenal y el Irazú.

Inundaciones y deslizamientos

Las inundaciones son el desastre más común en la región. En los últimos 20 años se han registrado 548 eventos que dejaron pérdidas por 1000 millones de dólares y afectaron a millones de personas. Brasil es uno de los países con más población expuesta a estas catástrofes, pero Colombia, Panamá, Costa Rica, Venezuela, Perú, Bolivia, Uruguay y Argentina también son afectados.

Asimismo, desde 2000, América Latina y el Caribe ha tenido 66 deslizamientos de tierra que causaron casi 3000 muertes.

En Costa Rica, uno de los deslizamientos más lamentables ocurrió la madrugada del 5 de noviembre del 2010, cuando una avalancha de lodo en Calle Lajas, en San Antonio de Escazú, mató a 21 personas y desapareció a 19.

Prevención

Este hecho, de que América Latina es una de las regiones más propensas a desastres naturales, es conocido por las instituciones encargadas de la prevención y atención de emergencias. Según indicó la CNE, en el marco de la Ley 8488 el país cuenta con el Sistema Nacional como primera herramienta para responder a situaciones de emergencia.

Así, desde el nivel nacional está establecido el Centro de Operaciones de Emergencias (COE). A nivel regional están los Comités Regionales de Emergencias (CRE), a nivel Municipal los Comités Municipales de Emergencias (CME) y a nivel Comunitario los Comités Comunales de Emergencias (CCE).

Los directores nacionales de operaciones de instituciones del Sistema Nacional de Gestión de Riesgo (SNGR) conforman el nivel nacional. El regional lo integran los directores regionales de las instituciones públicas, el nivel municipal incluye los gobiernos locales y en el nivel comunitario la representación comunal. Actualmente, la CNE cuenta con un COE nacional, cinco CRE, 90 CME y más de 550 CCE.

“Cada CME cuenta con un plan cantonal de emergencia y en algunos por el tipo de amenazas que tienen, se han desarrollado planes de contingencia específicos para cada una de estas amenazas. A nivel nacional se cuenta con manuales de protocolos para activación de los CME, manuales de procedimiento para la manejo de logística, manuales de procedimiento para la manejo de emergencia aéreas, manuales del COE que establece las líneas generales de trabajo con las que se activa el SNGR para responder a situaciones de emergencias”, indica la CNE.

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