Un día a la vez

Por: M.Psc. Sender Herrera Sibaja. Psicólogo clínico

Una pregunta frecuente en tiempos de pandemia es ¿cómo nos afectará esto? Las personas adultas están preocupadas por las finanzas, la continuidad del trabajo, la protección del patrimonio, las decisiones gubernamentales, los procesos educativos y la crianza. La lista es amplia.

Particularmente las mamás, papás y todas las personas a cargo de niñas y niños se preguntan sobre el impacto que el confinamiento pueda tener en el desarrollo integral, la personalidad y la salud emocional de su progenie ¿cómo no estarlo? Si por varios años las revistas matutinas, las charlas de especialistas en centros educativos y en el trabajo, así como la amplia literatura disponible han indicado la importancia de la estimulación sensoriomotriz, psicosocial, deportiva y educativa desde edades tempranas.

Las áreas fundamentales

Toda niña y niño necesita que el ambiente, el entorno, sus cuidadores le brinden oportunidad de desarrollarse en cuatro áreas fundamentales: 1) Estructura, 2) Conexión, 3) Cuidado y 4) Desafío.

Acerca de la estructura, necesitan un ambiente de orden, organización, límites y expectativas claros que se pueden obtener a través de las rutinas, incluyendo el ocio programado.

Con relación a la conexión se requiere propiciar experiencias de sintonía, conectar a través de la mirada con una postura horizontal, utilizando el juego como herramienta de diálogo.

Con respecto al cuidado, se debe responder con ternura y calma hacia los temores, preguntas y solicitudes de seguridad. La niña y el niño necesitan sentirnos seguros, claros, que les aseguremos que esto va a pasar, que todo va a estar bien, aunque por dentro sintamos miedo y tristeza.

Finalmente, el desafío hace referencia a la capacidad de logro, en tiempos de pandemia puede significar ayudar con las obligaciones del hogar, esto según la edad, madurez y autonomía de cada persona, así como con el cumplimiento de tareas, etc.

Lo citado se puede hacer en casa, en momentos de distancia física por la pandemia. Las circunstancias actuales nos hacen vivir el eterno presente, el aquí y el ahora, el solo por hoy, un día a la vez.

Mamás y papás tenemos derecho a sentir miedo, pensar que no lo estamos haciendo bien, tenemos derecho a sentir que queremos estar solos por un momento, a llorar. La culpa, la vergüenza y los autorreproches no deben ganarnos la batalla.

Acuda a lo sencillo: la respiración consciente, la sinceridad. En algunas ocasiones se vale decir no, bajar la guardia. Permita la equivocación. Deje de decir que no pasa nada. Si pasa algo, y mucho, conversen sobre ello, aún si su hija o hijo tienen meses o un año, coméntele lo que pasa como si se tratase de un cuento, donde los héroes son ustedes mismas, ustedes mismos. Utilice cualquier actividad cotidiana como una oportunidad de contacto. Practique la compasión. Un día a la vez.

FB: Psicología, trauma y desempeño óptimo. IG: shspsic. WA: 8542-2531. Correo: sherrera@cpdh.co.cr

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